[Gran Scala] no! será un burdel?
Bajo el irónico título “Nadie va de putas” se esconde un fino análisis sociológico sobre el auge en Zaragoza del consumo y práctica de los productos prostibularios, que se desarrollan libremente en un mercado desregulado y muy consentido.
Aunque, según los autores R. L Insausti y D. Baringo “ir de putas”, es un fenómeno social practicado mayoritariamente por hombres jóvenes, el fenómeno “viagra” y la puesta en circulación de mujeres más y más jóvenes por parte de las mafias de tratantes hace cada rato más difícil que los usuarios de estos servicios (que guardan amarga memoria de lo que este mercado ha venido ofreciendo tradicionalmente) vean llegada la hora de retirarse con dignidad. Parecida relación es la que existe entre la dignificación de la longevidad y la revalorización de las pensiones; explotando esa relación se explica la fidelidad de las personas talludas a las salas de juego.
En los últimos tiempos José Ángel Biel, que sociológicamente encajaría en ese perfil, se ha convertido en un entusiasta animador de este tipo de consumos y asegura no estar dispuesto a fingir moralidad alguna en lo tocante a las áreas de actividad propias o asociadas al Proyecto Gran Scala (que son precisamente esas). También son de esta onda el blanqueo de dinero, los abastos minoristas de drogas para el consumo personal y la usura de callejón, inevitable financiera popular del negocio rápido y marginal.
Algunos ciudadanos vivimos como un drama profano (por desvincularlo de la moralina cristiana) la preocupación de nuestro Vicepresidente aragonés por el buen fin de los negocios basados en las mil y una formas de echar una canita al aire, aunque generasen como dice una fiscalidad más rentable y eficaz y ayuden de hecho a acelerar los trámites de urbanización de la galaxia empezando por Monegros. En la lógica católica no practicante del PAR todo esto hace un bien a la humanidad que nos convertirá en inmensamente justos aunque vagamente pecadores a los ojos del creador (Yahvé o ILD).
Si la vida es tránsito, como dicen las Escrituras, por qué razón iba a preocuparse un responsable ejecutivo como él por la situación y circunstancias de las personas que serán esclavizadas por este tipo de negocios, dadas la rotación y estacionalidad que caracteriza estos puestos de trabajo y la cantidad de doctores con que cuentan las instituciones del estado central para atajar los problemas personales de este colectivo antes y después de su paso y contribución por el esplendor de nuestra tierra. Con qué pocos grandes dependientes originados en GS espera cargar, no ya sobre su conciencia, sino sobre la caja de las políticas sociales del Gobierno de Aragón.
Ah, y no nos engañemos, es incierto que el juego está relacionado con las clases pudientes y despreocupadas. ¿Hemos olvidado a qué época y momento económico de la historia de Aragón perteneció el auge de los “Salones Recreativos” donde nos daba pánico que nuestros escolares pasasen las horas instruyéndose como burlangas o croupiers?…Miedo infundado, pues la mayoría de los que allí se formaron en los años 70 y 80 acabaron siendo unos camellos o proxenetas de categoría. Que es de lo que estoy hablando todo el rato.
R.López Insausti y D.Baringo ponen sobre el tapete el contraste entre el exponencial crecimiento de los negocios dedicados al comercio de los favores sexuales y el pudor social a reconocerse como usuario. Tan mareantes son las cifras de este negocio, que de nada sirve negar. Si “nadie va de putas”, entonces Gran Scala “no será un burdel”. Biel tendrá razón y todos podemos estar tranquilos. Amén.
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